viernes, mayo 01, 2009

Que se aburran los puercos


Luego por éso les da influenza, ¿qué no?... en fin, esto de estar en casa todo el día la pone a una a rescatar viejos hábitos que no estaban del todo olvidados.

No tengo nada que decir (y éso no es nuevo), pero ultimamente me he topado con espacios virtuales pocamadre que además de convertirme en una verdadera adicta a visitarlos me provocan una increible necesidad de recomendarlos.

Uno de ellos es el blog Discotheke, el cual amo y reviso cada vez que puedo. Sus creadores, que se han tomado la libertad de utilizar los nombres de "Thom Yorke" y "Noel Gallagher" y no andan naaada perdidos, porque desde los nombres que adoptaron hasta la música que publican, han sabido darle al tino de lo mejor que puedes encontrar en la red:

Videos oficiales, discos de estudio, discos en vivo, conciertos, videos en vivo, presentaciones en tv... en fin, que de verdad los amo.

Ya no me aburriré, Discotheke no me lo permite.

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lunes, febrero 13, 2006

Cuando la pobreza proviene de la felicidad

Soy pobre, es oficial.

Deberían ver mi cara cuando digo esas palabras... chale, hasta miedo me da cuando después de articular esas sílabas extremadamente difíciles de escupir tengo que pasar salivita y me cuesta más trabajo que si estuviera tragándome un kilo de piedritas filosas.

Ya lo he declarado en incontables ocasiones: Esto de ser adulto no me conviene en lo asoluto. Tiene uno que ser responsable también y ¡Ah jijo, cómo cuesta trabajo!

En diciembre, después de pagar mis deudas con todas aquellas tarjetas de crédito que me embelesaron y me hicieron creer que eran la salvación a mis penas económicas, me prometí no volver a caer en el sucio jueguito y las guardé en el rinconcillo más escondido de mi cartera... pero ah, sólo bastó con que anunciaran la preventa de los boletos para el concierto de U2, en ese momento una bruma espesa nubló mi única neurona adulta y evitó que siguiera el camino de la razón.

Así es, compré mi boleto en la zona enumerada (como si en un concierto de U2 éso significara algo ventajoso...) y a dos minutos del apasionado suceso ya me estaba mordiendo el dedo meñique de la mano derecha para no sentir tan feo la cog....dota que me iba a meter el banco cuando tuviera que pagar.

Pero esto no es nuevo, noooo... vivo así desde que me mudé a Monterrey porque el negocio del espectáculo en este bendito lugar es mejor placebo que la religión, la política y el fútbol juntos. Siempre hay algo que ver, siempre está uno dispuesto a pagar lo que sea, a sentirte muy 'acá' nomás porque consiguiste boletos de hasta adelantito, donde la sacrosanta baba de Brian Molko, de Eddie Vedder o ya de perdis de Leonardo de Lozanne te caiga por litros en la cara sirviendo de desmaquillante estelar.

Ayyyy... cómo quisiera arrepentirme tantito siquiera. Cómo quisiera que al regalarle tanto dinero a Ocesa y a Ticketmaster me pegara un retorcijón en el intestino delgado, nomás pa' pensármela un par de segundos más antes de volver a comprar un boleto en zona AA. Pero mi destino sufre de problemas de personalidad y no ha decidido si ha de ser trágico o glorioso, mostrándome descaradamente ambas facetas cada que una buena banda toca tierra regia.

Por lo pronto seguiré siendo pobre, pagaré los platos rotos que han dejado a su camino los conciertos de este año. Y veremos en qué butaca me acomoda esa pobreza en el concierto de Depeche Mode... ¡Porque no me lo pierdo ni loca!

lunes, noviembre 07, 2005

Triste Azul

Por el momento mete tu corazoncito en una hielera repleta de hielos. Aparte de evitar hinchazones lo hace insensible por un rato, mientras la mente decide qué hacer con él.

Cómo quisiera estar allá para ayudarte a unir las piezas.

Celebrando el Día Cero

No podía ser un día como cualquier otro, se trataba del primer aniversario del Día Cero, del día de la independencia.

  • Nos quedamos de ver en casa de Ana Laura, ella (obvio), Santos, Fer y yo
  • Escuchamos a Bach
  • Nos lanzamos a comer a Burger King de Plaza Cumbres
  • Contamos anécdotas bochornosas y recuerdos de la infancia
  • Entramos al cine a ver Elizabethtown, con Kirsten Dunst y Orlando Bloom-mmh-mmmmh...
  • Hicimos la ritual y obligada visita al Saharis
  • Compramos discos y películas (Por fin pude hacerme del primero de Santa Sabina)
  • Fuimos a escuchar a Vaquero a la Macroplaza cuando ya habían terminado de tocar
  • Cristhian nos alcanzó después de ir a comprar churros con azúcar
  • Caminamos por el paseo Santa Lucía e hicimos de Barbara Mori una heroína
  • Caímos en el Café Infinito, bebimos cerveza y cenamos ensalada
  • Tomamos fotos a la Beverly Hills 90210
  • Reímos, reímos y reímos
  • Nos despedimos
De verdad: GRACIAS, estuvo genial.

viernes, noviembre 04, 2005

Casi llega el día Cero

Horas te vi por siempre presente
en mi voluntad, las horas movía
y crecía el dolor, reía y reía
mi fe en recordar
las horas y horas en que te vi.

Estaba sola en el rincón de aquella cama mirando hacia el balcón
pensando sólo en cómo las nubes se mueven en la misma dirección,
fue entonces cuando decidí darme la vuelta y sacarte de mi cajón,
ya tu mirada no me asusta, no me engaña, he tomado una decisión.

Siento el ardor por siempre presente
en la voz de callar lo nunca preciso,
decir la verdad, dolida la herida
que no ha de parar la sangre perdida por ti...

Horas - Aurora y la academia

10 cosas que realmente necesito hacer

1.- Comprar mi boleto de Pearl Jam (aunque reniegue, no puedo dejar de ir a verlos)
2.- Terminar de acomodar las cosas que aun tengo en cajas de mudanza
3.- Comprar zapatos y trajes de baño para mi viaje a Vallarta (Boda de Gabinita)
4.- Corregir mi RFC
5.- Terminar -por fin- El Péndulo de Foucault
6.- Festejar el Día Cero (ese día toca Vaquero, creo que es buena forma de empezar)
7.- Conseguir El esqueleto de la señora Morales
8.- Quemar Shaun of the dead (excelente parodia)
9.- Armar mi propio soundtrack
10.- Obligar a Telmex a conectarnos la línea telefónica

jueves, octubre 20, 2005

Me mudé al centro

Cualquiera que se haya mudado comprenderá la tremenda odisea a la que uno se dispone cuando decide largarse con sus chivas a otra parte.

La de Pelanki comenzó con un entusiasta "¡nos mudamos al centro!" que se transformó en una cajita de sorpresas. El depa está ubicado dentro de una casa muy grande y anteriormente fue habitado por personas un tanto extrañas, que gustaban de pintar las paredes de negro, morado, y rosa nada pastel. El techo del baño era azul rey y había también un saloncito para practicar danza con toda una pared forrada de espejos (cosa que allá lejos, a mi querido Gallo le entusiasmaba inexplicablemente).

El trato fue el siguiente: Nos mudaríamos en un mes, tiempo que la dueña consideraba suficiente para quitarle a las paredes la ezquisofrenia y al salón de danza los espejos. Crearían un pasillo para cerrar las paredes, arreglarían otra parte y limpiarían a fondo la cocina.

Pasó un mes y vomitando felicidad hasta por las orejas, me dormí una madrugada hasta las 3 metiendo mis discos y mis libros en los huecos de las maletas. Todo para nada. Por la mañana me dieron la mala noticia "No hay electicidad, no tenemos puerta de entrada ni en la recámara del fondo, no han puesto el timbre, el baño no tiene regadera. No nos cambiamos."

Las tripillas dibujaron ochos y dobleús dentro de mi sensible pancita acostumbrada -a la mala- a las noticias desagradables. Apechugué, tragué salivita, respiré hondo y me aguanté como los machos.

Me hicieron pasar dos semanas más así, sacando la ropa de las maletas y volviéndola a guardar esperando el cambio definitivo. Hubo un momento en el que creí que nunca nos mudaríamos, pero hoy, jueves 20 de Octubre del acelerado 2005, cumplo 4 noches durmiendo en el "Penthouse". A pesar de que apenas hoy amanecimos con regadera.

Ah! y la madre de la dueña sufre de lagunas mentales, así que no sabe quienes somos y no nos deja pasar cada vez que nos la cruzamos en el pasillo.

Pero amo vivir en el centro, ¿no? ¿Quién podría quejarse?

lunes, octubre 17, 2005

Como jarrito de Tzintzuntzan

Estoy enojada porque es lunes, porque el fin de semana me duró una madre y me lo estaba pasando bien.

Estoy enojada porque llueve mucho, me encabrona que haya gente a la que le ha llovido ya demasiado.

Estoy emputadísima porque Blue cumplió años y no estuve allá para darle un abrazote y decirle que la extraño mucho.

Me choca que los boletos de Pearl Jam cuesten $1800 y todavía se den el lujo de cobrar por imprimirlos.

No me calienta ni el sol.

jueves, agosto 25, 2005

Anoche soñé que tenía insomnio

Así nomás: Daba vueltas y vueltas en la cama y no me acomodaba. Parecía perro inconforme. Prendía y apagaba mi foco amarillo convencida de que la luz (o la oscuridad) me ayudarían a conciliar el sueño. Incluso fuí al baño y a la cocina. Caminé por horas rodeando el margen que dibujan los sillones de la sala. Me asomé por la ventana para espiar a los gatos que viven por las noches en la cochera.

De verdad que tenía insomnio, de verdad estaba sufriendo y no alcanzaba a comprender a qué se debía tanto malestar. Hubo un momento en que quise matarme, desesperada por no conseguir soñar tranquila como me gusta hacerlo. Pero no encontré con qué: En la cocina no había cuchillos, nunca he tenido un arma de fuego, no tengo nada suficientemente largo para colgarme ni un lugar para sugetarlo, en la calle no pasaban coches y estoy lejos de tener una alberca donde tirarme y dejar de respirar.

Por suerte (¿o por desgracia?) desperté justo en el momento en el que decidí estrellar con fuerza mi cabeza sobre el lavabo.

No sé porqué sueño que tengo insomnio.