Bailando sobre el pie izquierdo
Siempre, siempre, siempre. Desde chamaca, cada adulto con el que me topaba me ha jalado las orejas por mi falta de voluntad: "...nunca vas a llegar a ningún lado", "al que madruga, dios lo ayuda", "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy"... ¿Sabrá alguno de ellos que jamás les hice caso? ¿Se retorcerá de coraje alguno al enterarse de que a pesar de ello sigo vivita y coleando? Me importa un comino, mi inconstancia solamente me ha servido para hacer ley mi teoría de que nada es tan importante.
¡Hakuna matata, señores!
