¡Puercos!
¿Intolerante yo? Nunca. Seré quejumbrosa, miserable, pesimista o desagradable, pero definitivamente no se trata de intolerancia. Soy simplemente extremadamente sensible, me irrito demasiado, aunque no es para menos.
Lo que me tiene así es el toparme tan seguido con ése tipo de gente que puebla el mundo nadamás para llenar huecos que no estoy segura que haya necesidad de llenar. Rellenos, pues, casi basura.
Están hechos con un molde, estoy segura. Y debajo de ése material que aparenta ser piel hay solo plástico, sin duda. Lo que todavía no alcanzo a comprender es cómo hacen para camuflarse entre los demás, si con cerebro no cuentan o por lo menos no lo utilizan.
¿Servirá de algo que se preocupen constantemente por combinar la bolsa con los zapatos? ¿Valdrá la pena que se alteren tanto cuando se exponen a algo que no comprenden? ¿Será demasiado el sufrimiento que les provoca el encontrarme tan diferente a ellos? ¿Sabrán que aparte de encapricharme con insultarlos en mi blog no me afecta su existencia (mientras no tenga que cruzar palabra alguna con ellos)?
Puercos. Eso es lo que son. Piénsenlo: No razonan, son incapaces de voltear hacia arriba, hacen demasiado ruido y usan el hocico únicamente para tragar (incluso su propia mierda).
Deberíamos obligarlos a vivir en los chiqueros.

1 Comments:
Dejalos vivir, no vale la pena preocuparse. Solo si comienzan a contaminar tu entorno, pues dirigeles una o dos palabras. Bien medidas, para que se de cuenta quien manda. Y no hagas como yo que les grita desaforadamente por la repugnancia profunda que me provocan.
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